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Herramienta gratuita

Convierte imágenes a JPG, PNG, WEBP o PDF sin que salgan de tu dispositivo

Suelta hasta 10 imágenes, elige formato y descárgalas al momento: de una en una, todas de golpe, en ZIP o directas a la galería del móvil. Lee también las fotos HEIC del iPhone y de Android. La conversión ocurre dentro de tu navegador: aquí no se sube nada a ningún servidor.

Nada se sube a ningún servidor HEIC de iPhone y Android Hasta 10 a la vez Gratis y sin registro

Suelta aquí tus imágenes o pulsa para elegirlas

Hasta 10 por tanda · JPG, PNG, WEBP, GIF, BMP, SVG, AVIF y HEIC · máximo 80 MB por archivo. Cuando descargues estas, puedes soltar la siguiente tanda.

Convertir a

En cola: 0/10

Tres pasos, cero esperas

Suelta tus imágenes

Arrástralas a la zona de arriba o púlsala para elegirlas desde el móvil o el ordenador. Hasta 10 por tanda, mezclando formatos: da igual que unas sean HEIC y otras PNG.

Elige formato y calidad

JPG, PNG, WEBP, AVIF o PDF. Ajusta la calidad para afinar el peso y, si quieres, limita el ancho en píxeles: la conversión se rehace sola con cada cambio.

Descarga a tu manera

De una en una, todas de golpe, en un ZIP o con «Guardar en la galería» en el móvil, que las deja directamente en el carrete. Y la siguiente tanda, cuando quieras.

Preguntas frecuentes

¿Se suben mis imágenes a algún servidor?
No. La conversión ocurre íntegramente dentro de tu navegador, con la tecnología de dibujo que trae el propio dispositivo: las imágenes no viajan a ningún servidor, ni al nuestro ni al de terceros. Por eso no hay cola de subida, funciona igual de rápido con mala conexión y puedes convertir documentos o fotos privadas con tranquilidad.
¿Qué formatos puedo convertir?
De entrada admite JPG, PNG, WEBP, GIF, BMP, SVG, AVIF y HEIC/HEIF. De salida: JPG, PNG, WEBP, AVIF y PDF. Si tu navegador no sabe generar alguno (por ejemplo, AVIF en algunos Safari), verás esa opción desactivada con su motivo: preferimos avisarte a que parezca que algo falla. Dos matices: de un GIF animado se convierte el primer fotograma, y un SVG se rasteriza a píxeles.
¿Convierte las fotos HEIC del iPhone?
Sí, y también las de los Android que fotografían en HEIC, como muchos Samsung. Si tu navegador sabe leerlas por sí mismo (Safari), se convierten al instante; si no, la herramienta descarga una única vez un pequeño decodificador desde nuestro propio dominio y la conversión sigue ocurriendo en tu dispositivo: la foto no sale de él en ningún caso. Las fotos HEIC de 12 megapíxeles pueden tardar un par de segundos cada una; verás el progreso en su tarjeta.
¿Cómo guardo las fotos convertidas en la galería del móvil?
Con el botón «Guardar en la galería», que aparece cuando tu navegador lo permite (iPhone y la mayoría de Android). Se abre la hoja de compartir del sistema y, al tocar «Guardar imagen» o elegir Fotos, van directas al carrete, todas de una vez. Ojo con el matiz en iPhone: el botón «Descargar» normal guarda en la app Archivos, no en Fotos; para el carrete, el bueno es «Guardar en la galería».
¿Cuántas imágenes puedo convertir a la vez?
Diez por tanda, sin límite de tandas ni de uso diario. El tope existe por una razón concreta: convertir fotos grandes consume memoria del dispositivo, y con más de diez a la vez algunos móviles se quedan cortos. Al descargar una tanda se libera su memoria, así que puedes encadenar tandas de diez todo el rato que quieras.
¿Pierdo calidad al convertir?
Depende del formato de salida. PNG guarda sin pérdida: la imagen queda idéntica, aunque suele pesar más. JPG, WEBP y AVIF comprimen según el control de calidad: en 85, la diferencia es inapreciable a la vista y el ahorro de peso, grande; por debajo de 70 empieza a notarse en fotos con detalle. El peso resultante sale en cada tarjeta, así que puedes probar valores y comparar antes de descargar.
¿Qué pasa con los metadatos de mis fotos (EXIF)?
Se eliminan al convertir. Una foto de móvil lleva dentro la ubicación GPS, la fecha, el modelo de cámara y los ajustes de disparo; al reconstruir la imagen, todo eso desaparece y queda solo la imagen. Si vas a publicar una foto en internet, convertirla aquí antes es una capa extra de privacidad. La orientación no se pierde: la foto sale derecha.
¿Puedo pasar varias imágenes a un solo PDF?
Sí. Elige PDF como formato de salida y aparece el botón «Un solo PDF con todas»: genera un documento con una página por imagen, cada página al tamaño exacto de su imagen y en el orden de la cola. También puedes descargar un PDF individual por cada imagen desde su tarjeta. Es la forma rápida de enviar fotos de documentos por correo.
¿Es gratis? ¿Tiene marca de agua o límite diario?
Gratis del todo: sin registro, sin marca de agua, sin límite de conversiones y sin versión de pago escondida. Es una de las herramientas gratuitas de Letaca, como el acortador de enlaces o el generador de banners. Nos sirve para que nos conozcas; a ti, para resolver el apaño del día.

¿Las imágenes son para tu web o tu tienda?

Convertirlas es el primer paso; que carguen rápido, posicionen y vendan es el oficio. En Letaca optimizamos webs completas y editamos el vídeo y la imagen de marcas que quieren ir en serio.

La guía completa

Convertir imágenes sin instalar nada: qué hace esta herramienta por dentro

Un conversor de imágenes clásico funciona así: subes tu foto a un servidor ajeno, ese servidor la transforma y te devuelve el resultado. Funciona, pero pagas tres peajes: la espera de la subida, la incógnita de qué hace ese servidor con tu foto y, casi siempre, una capa de publicidad y de límites pensados para que acabes pagando. Esta herramienta usa el otro camino: le pide el trabajo al motor de dibujo que tu navegador ya trae de serie, el mismo que usa para mostrar cualquier página. Tu imagen se decodifica y se vuelve a codificar dentro de tu dispositivo, y por eso no hay barra de subida: no hay subida.

De esa arquitectura salen todas las ventajas prácticas. Va igual de rápido con la peor conexión del mundo, porque los megas nunca viajan. No hay tope de conversiones diarias, porque no hay un servidor que proteger. Y puedes convertir la foto de un DNI, una nómina o el interior de tu casa con la tranquilidad de que nada de eso ha salido de tu móvil u ordenador.

HEIC: el formato de las fotos del iPhone, explicado sin jerga

Desde 2017, los iPhone guardan las fotos en HEIC (también llamado HEIF), un formato que consigue la misma calidad que un JPG en más o menos la mitad de peso. Apple lo adoptó por una razón de espacio: miles de fotos caben en el doble de sitio. Muchos Android de gama alta, con Samsung a la cabeza, ofrecen exactamente lo mismo bajo el nombre de «imágenes de alta eficiencia». Hasta aquí, todo ventajas.

El problema llega al compartir. El compresor que HEIC lleva dentro (HEVC) está cubierto por patentes de pago, y por eso la mayoría de navegadores y muchos programas de Windows nunca lo han incorporado: de ahí el clásico «no se puede abrir este archivo» cuando alguien te pasa una foto de iPhone al ordenador. La solución universal sigue siendo la misma desde hace años: pasar el HEIC a JPG, que lo abre absolutamente todo.

Esta herramienta lo resuelve por dos vías. Si tu navegador sabe leer HEIC por sí mismo (Safari, en iPhone y Mac), la conversión es inmediata. Si no —Chrome, Edge o Firefox en Windows y Android—, se descarga una única vez un pequeño decodificador desde nuestro propio dominio y el trabajo se sigue haciendo dentro de tu navegador: la foto no viaja a ningún sitio tampoco en este caso. Un matiz curioso del iPhone: si eliges las fotos desde el carrete, iOS suele convertirlas a JPG él solo antes de entregarlas; el decodificador entra en juego sobre todo con archivos .heic recibidos por correo, Telegram o un pendrive.

JPG, PNG, WEBP o AVIF: cuál elegir para cada cosa

No hay un formato «mejor»: hay un formato adecuado para cada uso. La regla corta: JPG para fotos que tengan que abrirse en cualquier parte, PNG cuando necesites transparencia o exactitud absoluta (capturas con texto, logotipos), y WEBP o AVIF para publicar en una web, porque pesan bastante menos a la misma calidad visual.

Los formatos con los que trabaja el conversor
FormatoMejor paraCompresiónTransparenciaLo abre…
JPGFotos para compartir, imprimir o adjuntar; el estándar universalCon pérdida, ajustableNo (fondo blanco)Todo, desde 1992
PNGCapturas de pantalla, logotipos, imágenes con texto o transparenciaSin pérdidaTodo
WEBPImágenes de una web: mismo aspecto que JPG con un 25-35 % menos de pesoCon pérdida, ajustableTodos los navegadores actuales
AVIFWebs que exprimen cada KB: aún menos peso que WEBPCon pérdida, ajustableNavegadores modernos; programas de escritorio, pocos
HEICEl formato en que disparan los iPhone y muchos Android. Aquí es formato de entrada: se convierte desde él, no hacia élCon pérdida (HEVC)Safari y poco más: justo por eso se convierte
PDFDocumentos: una imagen por página, o varias en un solo archivo para enviar e imprimirLa de la imagen JPG que lleva dentroNo (fondo blanco)Todo: es el estándar de documentos

Un apunte sobre el camino inverso: media internet sirve hoy sus imágenes en WEBP, y cuando las descargas te encuentras con que tu editor de toda la vida no las abre. Pasar WEBP a JPG es, junto con el HEIC del iPhone, la conversión más buscada que existe, y aquí se hace en dos toques.

La calidad de compresión, sin misterio

El control de calidad decide cuánta información está dispuesto a sacrificar el compresor a cambio de peso. En 85 sobre 100 —el valor con el que arranca la herramienta— la diferencia con el original es inapreciable a simple vista y el ahorro ya es grande: es el punto dulce para casi todo. Entre 70 y 85 sigue siendo terreno seguro para redes sociales y webs. Por debajo de 70, las fotos con mucho detalle fino (pelo, hierba, tejidos) empiezan a enseñar artefactos: zonas que se emborronan y bordes que «bailan».

La ventaja de convertir en local es que probar no cuesta nada: mueve el control, mira el peso nuevo en cada tarjeta —la herramienta reconvierte sola al soltar— y compara. PNG es el único que ignora este control, porque comprime sin pérdida: la imagen queda idéntica al precio de pesar más. Si conviertes a PDF, la calidad sí se aplica, porque dentro del PDF viaja una imagen comprimida.

El ajuste que ahorra más que la calidad: el ancho

Hay un secreto a voces en la optimización de imágenes: el peso baja más recortando píxeles que apretando la compresión. Una foto de móvil mide 4.032 píxeles de ancho; la columna de texto donde acabará publicada, unos 800. Todos esos píxeles de más no se ven, pero pesan —y mucho, porque el peso crece con el área: la mitad de ancho es, a igual calidad, cerca de una cuarta parte del peso.

El campo «Ancho máx.» hace exactamente eso: si la imagen es más ancha que el valor que pongas, se reduce a ese ancho manteniendo las proporciones; si ya es más pequeña, no se amplía nunca, porque ampliar solo inventa píxeles borrosos. Regla práctica para una web: usa el doble del ancho al que se verá la imagen (para una columna de 800, exporta a 1.600) y las pantallas de alta densidad la verán perfecta. Para adjuntar por correo o WhatsApp, 1.600-2.000 píxeles sobran para cualquier pantalla.

De imágenes a PDF sin programas ni marcas de agua

La otra cara de esta herramienta es el botón PDF. Sirve para el trámite de todos los días: convertir las tres fotos del contrato en un único PDF que se adjunta y se imprime como un documento, en vez de tres archivos sueltos que llegan desordenados. Elige PDF como formato de salida y tienes las dos variantes: un PDF por cada imagen desde su tarjeta, o el botón «Un solo PDF con todas», que monta un documento con una página por imagen, en el orden de la cola.

Cada página se crea exactamente del tamaño de su imagen, sin márgenes añadidos ni recortes, y el PDF sale limpio: sin marca de agua, sin pie de página publicitario y sin pasar por ningún servicio de terceros. Gestorías, matrículas, seguros, facturas para el papeleo del autónomo: el caso de uso es infinito.

Por qué aquí tus fotos no se suben a ningún servidor

Merece la pena detenerse en la diferencia técnica, porque no es un eslogan. Cuando una web te dice «sube tu imagen», tu foto sale de tu dispositivo, cruza internet y aterriza en un disco que no es tuyo. Aunque el servicio sea honesto y la borre pronto, durante ese rato tu foto existe en un ordenador ajeno, sujeta a las leyes del país donde esté y a la seguridad de quien lo administre. Con documentos de identidad, contratos, historiales médicos o fotos de menores, ese «rato» es exactamente lo que no quieres que exista.

Aquí el navegador hace de conversor: decodifica la imagen en la memoria de tu dispositivo, la redibuja y la vuelve a codificar en el formato elegido. La página web solo aporta las instrucciones; los datos nunca la abandonan. Puedes comprobarlo de la forma más tonta y más contundente: activa el modo avión a mitad de una tanda y la conversión sigue funcionando. Ningún conversor «online» clásico supera esa prueba.

Los metadatos EXIF: lo que tus fotos cuentan de ti sin que lo sepas

Cada foto de móvil lleva un pasaporte invisible: las coordenadas GPS del lugar exacto donde se hizo, la fecha y la hora al segundo, el modelo del teléfono y hasta los ajustes de la cámara. Es el estándar EXIF, utilísimo para ordenar tu galería y bastante menos simpático cuando publicas la foto del sofá que vendes y cualquiera puede leer en ella las coordenadas de tu salón. Las grandes redes sociales los eliminan al publicar, pero el correo, muchos marketplaces y los adjuntos de toda la vida los dejan intactos.

Al reconstruir la imagen píxel a píxel, esta herramienta elimina los metadatos de serie: lo que descargas es la imagen y nada más. La orientación no se pierde —la foto sale derecha aunque se hiciera con el móvil girado—, porque se aplica antes de redibujar. Convertir aquí una foto antes de publicarla en cualquier sitio es una capa de privacidad que cuesta dos segundos.

Guardar en la galería del móvil: el matiz que casi nadie explica

Si alguna vez has descargado una foto en el iPhone y luego no aparecía en Fotos, no hiciste nada mal: Safari guarda las descargas en la app Archivos, no en el carrete, y de ahí no salen solas. Por eso esta herramienta tiene un botón específico, «Guardar en la galería», que usa la hoja de compartir nativa del sistema: la misma que ves al compartir cualquier cosa. Tocas el botón, eliges «Guardar imagen» —o la app Fotos— y las diez imágenes de la tanda entran directas al carrete, de una vez.

En Android el botón funciona igual y, además, la descarga normal también acaba visible en la galería (dentro del álbum de descargas), así que tienes las dos vías. El botón solo aparece cuando el navegador soporta compartir archivos; si no lo ves, tu vía es «Descargar todas», que baja las imágenes una a una con un pequeño intervalo — el navegador pedirá permiso para las descargas múltiples la primera vez, y es normal.

Problemas frecuentes y su porqué

Casi todo lo que puede sorprenderte usando un conversor tiene una explicación corta y un arreglo más corto todavía. Esta tabla recoge los clásicos:

Diagnóstico rápido
Qué pasaPor quéQué hacer
El botón AVIF (o WEBP) sale apagadoTu navegador no sabe generar ese formato, aunque sepa mostrarloNada que arreglar: usa otro formato o prueba desde Chrome/Edge actualizados
Un GIF pierde la animaciónLos formatos de foto no admiten animación: se convierte el primer fotogramaPara conservar el movimiento, mantén el GIF o pásalo a vídeo
Un SVG cambia de nitidez al ampliarEl SVG es vectorial; al convertirlo se «congela» en píxelesSube el ancho máximo antes de convertir si lo quieres más grande
Una foto enorme falla en el móvilDecodificar 50+ megapíxeles pide más memoria de la que tiene la pestañaConviértela en un ordenador, o baja primero su resolución
Un HEIC no se leeEl decodificador no ha podido cargarse o el archivo viene dañadoRecarga y reintenta; si persiste, conviértelo desde Safari
El JPG sale con fondo blancoJPG no admite transparencia: el hueco se rellena de blancoSi necesitas transparencia, elige PNG o WEBP

Diez a la vez, las tandas que quieras

El límite de diez imágenes por tanda no es comercial: es de memoria. Cada foto decodificada ocupa su resolución completa en la RAM del dispositivo, y con más de diez a la vez los móviles justos empiezan a cerrar la pestaña. Diez es el número que funciona en todas partes. La contrapartida importante: no hay límite de tandas ni de uso. Convierte diez, descárgalas —individualmente, todas de golpe, en ZIP o a la galería—, vacía la cola y suelta las diez siguientes. El contador te dice en todo momento cuántas van.

¿Y si tu web tuviera su propio conversor?

Este mismo motor, en tu dominio y con tu marca: plugin de WordPress con el shortcode [conversor_de_imagenes] y versión HTML para cualquier web. Las imágenes de tus visitantes no tocan tu servidor, el soporte HEIC va incluido sin servicios de terceros y el color de acento se adapta a tu diseño. Instalado en dos minutos, tuyo para siempre.

Las demás herramientas gratuitas de Letaca

Este conversor forma parte de una suite que crece cada semana, toda con la misma filosofía: gratis, sin registro y sin humo. Si trabajas tu presencia online, te interesan el acortador de enlaces con QR para campañas y materiales impresos, el generador de banners HTML para tus creatividades, y los generadores de enlaces de WhatsApp y de Telegram con mensaje precargado y QR, perfectos para que un cliente te escriba con un toque.

Completan la caja el generador de contraseñas seguras y el test de velocidad de internet, que mide tu conexión sin instalar nada. Y si lo que necesitas es que alguien se ocupe de tu web, tu vídeo o tu marketing, para eso están nuestros servicios.