1. Inicio
  2. Software
  3. Conversor de vídeos
Herramienta gratuita

Convierte vídeos a MP4, WebM, MP3 o GIF sin subirlos a ningún servidor

Suelta un vídeo, elige formato y descárgalo convertido: MOV del iPhone a MP4, AVI y WMV antiguos, comprimir un MP4 que pesa demasiado o sacar el audio en MP3. La conversión ocurre dentro de tu navegador con los codificadores de tu propio dispositivo: no hay cola de subida, no hay espera de servidor y tus vídeos no salen de tu equipo.

Nada se sube a ningún servidor Codificación por hardware MOV, MKV, AVI, WMV y más Gratis y sin registro

Suelta aquí tu vídeo o pulsa para elegirlo

Un archivo por conversión · MP4, MOV, M4V, 3GP, MKV, WebM, TS, AVI, WMV, FLV, MPG, M2TS, OGV y GIF · también audio: MP3, WAV, FLAC, OGG, M4A y AAC.

Convertir a
Calidad
Resolución
Audio
Recortar un tramo (opcional)

Preparando…

Mantén la pantalla encendida y esta pestaña delante mientras dura la conversión: si el móvil se bloquea, el navegador la pausa.

Tres pasos y sin esperas de subida

01

Suelta tu vídeo

Arrástralo a la zona de arriba o púlsala para elegirlo. La herramienta lo analiza al momento: formato, códecs, duración y resolución. Como no se sube a ningún servidor, un archivo de varios gigas está listo para convertir en un segundo.

02

Elige formato y calidad

MP4 compatible con todo, WebM para web, GIF para un clip, o solo el audio en MP3, M4A, OGG o WAV. Ajusta calidad y resolución si quieres comprimir, marca «Quitar el audio» para silenciarlo o recorta un tramo con inicio y fin.

03

Sigue el progreso y descarga

La barra avanza con décimas de porcentaje, tiempo procesado, velocidad y tiempo restante. Cuando termina, descargas el archivo o lo guardas en la galería del móvil. Si algo no se puede hacer en tu dispositivo, te lo decimos antes, con el motivo.

Qué convierte y con qué motor

Los dos motores de la herramienta: qué formatos lee cada uno y qué límites tiene.
MotorFormatos de entradaTamaño máximoVelocidad
Principal (códecs del navegador) MP4, MOV, M4V, 3GP, MKV, WebM, TS · audio MP3, WAV, FLAC, OGG, M4A, AAC Sin límite práctico en ordenador: procesa en streaming, sin cargar el vídeo entero en memoria Rápido: usa la aceleración por hardware de tu equipo
Compatibilidad (se descarga solo si hace falta) AVI, WMV, FLV, MPG/MPEG, M2TS, OGV y GIF, más cualquier códec que tu navegador no decodifique Con tope según tu dispositivo (se muestra arriba al cargar la página) Más lento: conversión por software, pensada para archivos medianos

Salidas disponibles: MP4 (H.264 + AAC), WebM (VP9/VP8 + Opus), GIF animado (máximo 15 segundos, 480 píxeles y 12 fps, para que el archivo no explote) y audio MP3, M4A, OGG y WAV. Si al archivo le falta la pista necesaria, la opción se desactiva con su motivo; lo que tu navegador no acelere por hardware pasa automáticamente por el motor de compatibilidad.

Preguntas frecuentes

¿Se suben mis vídeos a algún servidor?
No. La conversión ocurre íntegramente dentro de tu navegador, con los codificadores de vídeo que trae tu propio dispositivo: los vídeos no viajan a ningún servidor, ni al nuestro ni al de terceros. Por eso no hay cola de subida ni límite de tamaño por plan: un archivo de varios gigas empieza a convertirse en un segundo, algo imposible si hubiera que subirlo primero.
¿Qué formatos puedo convertir?
De entrada: MP4, MOV, M4V, 3GP, MKV, WebM y TS con el motor principal, y AVI, WMV, FLV, MPG, M2TS, OGV y GIF con el motor de compatibilidad, además de audio MP3, WAV, FLAC, OGG, M4A y AAC. De salida: MP4, WebM y GIF en vídeo, y MP3, M4A, OGG y WAV en audio. Si al archivo le falta la pista necesaria (por ejemplo, pedir MP3 a un vídeo sin sonido), la opción se desactiva y, al tocarla, te dice el motivo; lo que tu navegador no sepa hacer por hardware pasa automáticamente por el motor de compatibilidad.
¿Hay límite de tamaño?
Depende del formato y del dispositivo. Con los formatos del motor principal (MP4, MOV, MKV, WebM, TS) no hay límite práctico en ordenador: el vídeo se procesa en streaming, por trozos, sin cargarlo entero en memoria. Los formatos antiguos (AVI, WMV, FLV, MPG) pasan por el motor de compatibilidad, que trabaja en memoria y tiene un tope según tu dispositivo, entre 150 y 700 MB; el valor exacto de tu equipo se muestra en la propia herramienta. En iPhone y iPad el tope general es de 1,5 GB.
¿Cuánto tarda una conversión?
Lo que tarde tu equipo, y la barra te lo va diciendo: porcentaje con décimas, tiempo procesado, velocidad respecto a la duración real y tiempo restante estimado. Con aceleración por hardware, un vídeo de 10 minutos en 1080p suele convertirse en una fracción de su duración. Y con la calidad «Original», cuando el códec ya es compatible con el destino (el caso típico: MOV del iPhone a MP4), no se recodifica: la copia es casi instantánea y sin pérdida de calidad.
¿Convierte los MOV y HEVC del iPhone?
Sí. Los MOV del iPhone se convierten con el motor principal, incluidos los grabados en HEVC si tu dispositivo sabe decodificarlo, que es lo habitual en móviles y ordenadores de los últimos años. La salida en MP4 va siempre en H.264 con audio AAC, el formato que reproduce prácticamente cualquier aparato, así que es la vía rápida para que un vídeo de iPhone se vea en Windows, Android o una tele.
¿Cómo saco el audio de un vídeo en MP3?
Suelta el vídeo, elige MP3 como formato de salida y convierte: se extrae solo la pista de audio, con la calidad que marques. También puedes sacarlo en M4A, OGG o WAV, y funciona igual con archivos que ya son de audio, por ejemplo para pasar un FLAC o un WAV a MP3. El recorte de tramo también se aplica aquí: te llevas solo el minuto que te interesa.
¿Cómo paso un vídeo a GIF?
Elige GIF como salida. Para que el archivo no se dispare de peso, el GIF sale como máximo a 15 segundos, 480 píxeles de ancho y 12 fotogramas por segundo, con una paleta de color calculada en dos pasadas para que se vea bien. Si el vídeo dura más, usa el recorte para elegir el tramo; si no, se toman los primeros 15 segundos.
¿Pierdo calidad al convertir?
Solo si se recodifica, y lo controlas tú. En «Original» no se toca la calidad: cuando el códec ya es compatible con el formato de destino, los datos se copian tal cual, sin pérdida. Con «Alta», «Media» o «Baja» se recomprime al tamaño elegido: «Alta» es visualmente indistinguible en la mayoría de vídeos y ya ahorra espacio; «Baja» prioriza el peso. El peso final y el ahorro aparecen al terminar; solo si usas el guardado directo a disco de archivos gigantes tendrás que mirarlo en tu carpeta.
¿Puedo bloquear el móvil o cambiar de pestaña mientras convierte?
Mejor no. Mientras dura la conversión, la herramienta pide al sistema que mantenga la pantalla encendida, pero si bloqueas el móvil o te vas a otra aplicación, el navegador pausa el trabajo y la conversión se alarga o se corta. En ordenador puedes usar otras ventanas sin problema; solo evita cerrar la pestaña, y si lo intentas con una conversión en marcha, el navegador te avisará antes.
¿Es gratis? ¿Tiene marca de agua o límite diario?
Gratis del todo: sin registro, sin marca de agua, sin límite de conversiones y sin versión de pago escondida. Es una de las herramientas gratuitas de Letaca, como el conversor de imágenes o el test de velocidad. Nos sirve para que nos conozcas; a ti, para resolver el apaño del día.

¿El vídeo es para tu canal o tu negocio?

Esta herramienta convierte; nosotros además editamos. En Letaca montamos y pulimos vídeo profesional en DaVinci Resolve, diseñamos miniaturas que consiguen el clic y llevamos redes completas. Cuéntanos qué necesitas y te decimos cómo lo haríamos.

La guía completa

Convertir vídeo sin subirlo: qué ocurre por dentro

Un conversor de vídeo clásico funciona así: subes tu archivo a un servidor ajeno, ese servidor lo transforma y te devuelve el resultado. Con un vídeo, los peajes de ese camino son mucho más caros que con una foto. Subir dos gigas por una conexión doméstica lleva un buen rato; el servicio te pone un tope de tamaño gratuito precisamente porque cada conversión le cuesta dinero; y tu vídeo —una reunión, una grabación familiar, material de un cliente— acaba alojado en una máquina que no controlas.

Esta herramienta usa el otro camino: le pide el trabajo a los codificadores de vídeo que tu propio dispositivo ya lleva dentro, los mismos que usa tu móvil cuando graba o tu ordenador cuando reproduce una película. El archivo se decodifica y se vuelve a codificar en tu equipo, y por eso no hay barra de subida: no hay subida. De ahí salen las tres ventajas que se notan de verdad. Empieza a trabajar en un segundo aunque el archivo sea enorme, funciona igual con mala conexión porque los megas no viajan, y nada de lo que conviertes sale de tu dispositivo.

Hay una segunda pieza. Los codificadores del navegador son rapidísimos, pero solo entienden los formatos modernos. Para los antiguos —AVI de 2006, WMV de una cámara vieja, FLV descargado hace una década— la herramienta carga un segundo motor completo, y solo cuando hace falta. Ese motor sí trabaja íntegramente en memoria, así que tiene un tope de tamaño que verás anunciado antes de empezar, calculado según la memoria de tu equipo. Es la diferencia entre una herramienta que promete todo y falla a mitad, y una que te dice de antemano lo que puede hacer.

El MOV del iPhone a MP4: el caso más habitual

Si grabas con un iPhone y luego intentas abrir el vídeo en un Windows, mandarlo por WhatsApp Web o subirlo a una plataforma que no lo acepta, te has topado con el clásico. El iPhone guarda en contenedor MOV, formato de Apple, y desde 2017 comprime por defecto en HEVC (también llamado H.265), un compresor que consigue la misma calidad en aproximadamente la mitad de espacio. Estupendo para tu almacenamiento; incómodo en cuanto sales del ecosistema de Apple, porque HEVC está cubierto por patentes de pago y muchos programas y webs nunca lo incorporaron.

La solución universal es la de siempre: pasarlo a MP4 con H.264, el formato que reproduce absolutamente todo, desde un Android de hace ocho años hasta la tele del salón. Eso es exactamente lo que hace esta herramienta cuando eliges MP4 como salida: el vídeo sale en H.264 y el audio en AAC, la combinación más compatible que existe.

Y hay un atajo que conviene conocer. Si tu MOV está grabado en H.264 en lugar de HEVC —cosa frecuente si en los ajustes del iPhone tienes activado «Más compatible»—, pasarlo a MP4 no exige recodificar nada: los datos de vídeo ya son válidos para un MP4, y solo hay que reempaquetarlos. Eligiendo la calidad «Original», la herramienta hace justo eso: copia las pistas tal cual. El resultado es instantáneo incluso en archivos de gigas y sin ninguna pérdida de calidad, porque no se ha vuelto a comprimir nada. Es el mismo motivo por el que «Quitar el audio» tarda un suspiro: solo hay que dejar fuera una pista.

Contenedor y códec no son lo mismo (y esto explica media docena de problemas)

La confusión más extendida del vídeo digital es tratar la extensión del archivo como si fuera el formato. No lo es. Un archivo de vídeo es una caja (el contenedor: MP4, MOV, MKV, AVI, WebM) que dentro lleva pistas comprimidas con un códec concreto (H.264, HEVC, VP9, AV1 para el vídeo; AAC, MP3, Opus para el audio). Dos archivos con extensión .mp4 pueden ser radicalmente distintos por dentro, y por eso a veces uno se ve y el otro no en el mismo aparato.

Entender esa separación resuelve preguntas muy comunes: por qué un MKV se ve en el ordenador pero no en la tele (la tele no lee esa caja, aunque el vídeo de dentro le valga), por qué un vídeo se ve pero no suena (la caja está bien, el códec de audio no lo soporta el reproductor), o por qué cambiar la extensión a mano nunca funciona (renombrar la caja no cambia lo que hay dentro).

Los formatos de vídeo más habituales, qué llevan dentro y para qué sirve cada uno.
FormatoQué esCuándo te interesa
MP4El contenedor universal. Normalmente H.264 + AAC, a veces HEVCLa respuesta por defecto: es lo que acepta cualquier web, móvil, tele o programa de edición
MOVEl contenedor de Apple. Muy parecido al MP4 por dentroLo que graba tu iPhone. Conviértelo a MP4 en cuanto salgas del mundo Apple
MKVContenedor abierto y muy flexible: admite varias pistas y subtítulosHabitual en películas y series descargadas. Muchas teles y móviles no lo leen
WebMContenedor abierto pensado para la web, con VP9 u Opus dentroVídeo de fondo o incrustado en tu propia web: pesa menos que un MP4 equivalente
AVI, WMV, FLVFormatos antiguos de los 2000, con compresores ya superadosSolo aparecen en archivos viejos. Pásalos a MP4 y olvídate: pesan más y se ven peor
GIFNi siquiera es vídeo: es una secuencia de imágenes con paleta limitadaClips cortos que deben reproducirse solos en un correo, un foro o un chat

Comprimir un vídeo que pesa demasiado: qué mueve de verdad la aguja

Casi siempre que alguien busca «comprimir vídeo» hay detrás un tope concreto: el límite de un adjunto de correo, el de una plataforma o simplemente un disco que se llena. Para bajar de peso hay dos palancas, y no rinden lo mismo.

La primera es la calidad, que ajusta cuántos datos se dedican a cada segundo de vídeo. «Alta» es visualmente indistinguible del original en la mayoría de grabaciones y ya recorta bastante; «Media» es el punto dulce para compartir; «Baja» prioriza el peso y se nota en las escenas con mucho movimiento o detalle fino.

La segunda es la resolución, y es la que casi nadie usa pese a ser la más eficaz. La razón es aritmética: bajar un vídeo de 4K a 1080p reduce el número de píxeles a una cuarta parte, y bajar de 1080p a 720p, a algo menos de la mitad. Si el vídeo va a verse en un móvil, en una ficha de producto o dentro de una presentación, los píxeles de sobra no aportan nada visible y sí ocupan. La regla práctica: primero ajusta la resolución al uso real, y solo después toca la calidad.

Qué combinación elegir según lo que vayas a hacer con el vídeo.
Para quéResoluciónCalidad
Archivarlo o editarlo despuésOriginalOriginal: sin recodificar, sin pérdida
Subirlo a redes o a tu web1080pAlta
Mandarlo por correo o mensajería720pMedia
Que quepa sí o sí en un límite estricto480pBaja
Solo quieres oír lo que se diceSalida MP3: pesa una fracción

Un apunte honesto: comprimir es un proceso con pérdida y no se deshace. Si el vídeo original es el único que tienes y puede hacerte falta más adelante, guarda el original y trabaja sobre una copia. Y si un vídeo ya venía muy comprimido, volver a comprimirlo apenas ahorra y sí degrada: ahí lo que baja el peso es la resolución, no la calidad.

Sacar el audio de un vídeo en MP3

Es una de las conversiones más pedidas y una de las más rápidas, porque no hay imagen que procesar. Sirve para quedarte con la voz de una entrevista, para escuchar una charla mientras conduces, para pasar la pista de audio a un editor o para transcribir después con más comodidad. Elige MP3 como salida y la herramienta descarta la pista de vídeo y te entrega solo el sonido.

Tienes cuatro formatos de audio y cada uno tiene su momento. MP3 es el universal: lo abre cualquier cosa que haga ruido. M4A (audio AAC) suena algo mejor al mismo peso y encaja mejor en el entorno Apple. OGG, con Opus dentro, es el más eficiente de los tres para voz y el habitual en aplicaciones web. Y WAV no comprime nada: pesa muchísimo más, pero es el formato que quieren los programas de edición y transcripción profesionales cuando no admiten pérdida.

Esto funciona igual si lo que sueltas ya es un archivo de audio, así que la herramienta también sirve para convertir entre formatos de sonido: un FLAC a MP3 para que quepa en el móvil, un WAV de una grabadora a M4A, o un M4A a MP3 para un reproductor antiguo. Y el recorte de tramo se aplica también aquí: si solo te interesa el minuto tres, te llevas el minuto tres.

De vídeo a GIF, y por qué el peso se dispara

El GIF tiene casi cuarenta años y funciona de una forma muy distinta a un vídeo: guarda los fotogramas casi como imágenes sueltas, con una paleta limitada a 256 colores, y sin las técnicas de compresión modernas que permiten que una película entera quepa en un par de gigas. La consecuencia práctica es contraintuitiva: un GIF puede pesar diez veces más que el vídeo del que salió aunque se vea peor.

Por eso aquí la salida GIF va con topes deliberados: 15 segundos, 480 píxeles de ancho y 12 fotogramas por segundo. No es una limitación arbitraria, es lo que separa un archivo que se puede compartir de uno inservible de 40 MB. Si tu vídeo dura más, usa el recorte para elegir el tramo exacto que quieres; si no lo haces, se toman los primeros quince segundos.

La calidad de color se cuida con una pasada previa que analiza el clip y calcula la paleta de 256 colores que mejor lo representa, en lugar de usar una genérica. Se nota especialmente en los degradados y en los tonos de piel. Aun así, la recomendación general sigue en pie: si el sitio donde vas a publicarlo admite vídeo, un MP4 corto siempre se verá mejor y pesará menos que un GIF. El GIF tiene sentido cuando el destino no admite otra cosa.

AVI, WMV, FLV y el segundo motor

Los formatos de los 2000 siguen apareciendo: en discos duros antiguos, en cámaras que llevaban años en un cajón, en material heredado de una empresa. El problema es que sus compresores —DivX, XviD, Windows Media, Sorenson— desaparecieron de los navegadores hace mucho, así que los codificadores rápidos de tu dispositivo no saben qué hacer con ellos.

Ahí entra el segundo motor: una versión completa de un conversor profesional compilada para funcionar dentro del navegador. Es una descarga considerable, unos 31 MB, y por eso solo se descarga si tu archivo lo necesita: quien convierta MP4 y MOV no la verá nunca. También se queda en tu equipo mientras dure la sesión, así que la segunda conversión del mismo tipo empieza al instante.

Tiene dos contrapartidas que conviene decir claras. Va más despacio, porque no usa la aceleración por hardware. Y trabaja con el archivo entero en memoria, así que ahí sí hay un tope de tamaño, entre 150 y 700 MB según la memoria de tu dispositivo; el valor exacto del tuyo aparece en la propia herramienta antes de que sueltes nada. Para lo que suele ser un AVI o un WMV de esa época, ese margen sobra.

Cuánto tarda y qué significa la velocidad ×N

Una conversión de vídeo puede durar minutos, y ahí es donde la mayoría de herramientas fallan en lo importante: una barra que no se mueve durante dos minutos es indistinguible de una que se ha colgado. Por eso aquí el progreso da cuatro datos a la vez: el porcentaje con décimas, el tiempo de vídeo ya procesado sobre el total, el tiempo transcurrido y una velocidad expresada en ×N.

Esa ×N es la más útil de las cuatro y se lee así: es cuántos segundos de vídeo se procesan por cada segundo real. Una velocidad de ×5 significa que un vídeo de diez minutos estará listo en unos dos. Si ves ×0,5, la conversión durará el doble que el vídeo, lo que suele indicar que estás usando el motor de compatibilidad o que el equipo va justo. Con ese dato ya no hace falta adivinar: la estimación de tiempo restante que aparece al lado sale de ahí.

Y una advertencia práctica para móvil: mientras convierte, la herramienta pide al sistema que mantenga la pantalla encendida, porque si el teléfono se bloquea o te vas a otra aplicación, el navegador pausa el trabajo. En ordenador puedes seguir usando otras ventanas sin problema; lo único que no debes hacer es cerrar la pestaña, y si lo intentas con una conversión en marcha el navegador te avisará antes.

Los límites de tamaño, explicados de verdad

Los conversores online suelen anunciar límites del tipo «hasta 500 MB en el plan gratuito». Ese número no describe una limitación técnica, describe un modelo de negocio: procesar tu vídeo les cuesta servidor, y el tope existe para empujarte al plan de pago.

Aquí los límites son de otra naturaleza y por eso son asimétricos. Con los formatos modernos, el vídeo se procesa en streaming, es decir, por trozos que entran, se convierten y salen, sin que el archivo completo esté nunca en memoria. Eso significa que en un ordenador no hay tope práctico: un archivo de varios gigas se convierte igual que uno de cien megas, solo que tarda más. Cuando el archivo supera 1,2 GB y tu navegador lo admite, la herramienta va un paso más allá y te ofrece escribir el resultado directamente en tu disco según se va generando, sin pasar por la memoria.

Los topes reales aparecen en dos sitios concretos, y los dos se anuncian: los formatos antiguos que pasan por el segundo motor (entre 150 y 700 MB según tu equipo) y los iPhone y iPad, donde Safari no deja a una pestaña manejar mucho más de 1,5 GB de una vez. Ninguno de los dos es una decisión comercial y ninguno te sorprende a mitad de la conversión: si tu archivo no cabe, te lo decimos antes de empezar.

Recortar un tramo y quitar el audio

Dos operaciones sencillas que evitan abrir un editor. El recorte te deja indicar un inicio y un fin en minutos y segundos, y solo se convierte ese tramo: útil para quedarte con el fragmento que te interesa de una grabación larga, para preparar un clip corto o para no gastar tiempo convirtiendo un vídeo entero del que solo necesitas un trozo. Como se procesa menos material, además va proporcionalmente más rápido.

Quitar el audio deja el vídeo mudo, y tiene más usos de los que parece: vídeos de fondo para una web (que deben ir sin sonido por norma), material que va a llevar una locución nueva encima, o grabaciones donde se oye una conversación que no quieres compartir. Cuando la calidad está en «Original», silenciar un vídeo no recomprime la imagen: simplemente se deja fuera la pista de sonido, así que es casi instantáneo y la calidad no se toca.

Problemas frecuentes y su porqué

Diagnóstico rápido de lo que puede salir raro y qué hacer en cada caso.
Qué vesPor qué pasaQué hacer
Una opción de salida aparece apagadaEl archivo no tiene la pista necesaria: pedir MP3 a un vídeo sin sonido, o MP4 a un archivo que solo es audioTócala y te dirá el motivo. Elige una salida acorde con lo que hay dentro del archivo
El vídeo sale sin sonidoEl códec de audio original no se pudo conservar; el aviso aparece junto al resultadoPrueba con MP4 como salida, que fuerza audio AAC, o extrae el audio aparte
El resultado pesa más que el originalEl original ya estaba muy comprimido, o has elegido GIF, que comprime peor que cualquier vídeoBaja la resolución antes que la calidad, o cambia la salida a MP4
La conversión va lentísimaEstás usando el motor de compatibilidad (AVI, WMV, FLV) o el equipo tiene poca potenciaMira la velocidad ×N para estimar. Bajar la resolución acelera bastante
Se queda sin memoria a mitadArchivo grande por el motor de compatibilidad, o un móvil justoRecorta un tramo, baja la resolución o hazlo desde un ordenador
En el móvil se corta al bloquear la pantallaEl navegador pausa el trabajo de las pestañas que no están delanteDeja la pantalla encendida y la pestaña visible hasta que termine

Por qué aquí tus vídeos no se suben a ningún servidor

Merece la pena detenerse en esto, porque es la diferencia de fondo con casi toda la competencia. Cuando subes un vídeo a un conversor online, ese archivo queda alojado en una máquina ajena durante un tiempo que decide otro, sujeto a una política de privacidad que puede cambiar y a la seguridad de un tercero. Para un vídeo de vacaciones puede darte igual. Para una reunión de trabajo, una grabación médica, material de un cliente bajo acuerdo de confidencialidad o cualquier cosa con datos personales de terceros, deja de dar igual: si tratas datos ajenos, subirlos a un servicio no acordado es un problema tuyo, no del servicio.

Aquí ese riesgo no existe porque el archivo nunca sale de tu equipo. Puedes comprobarlo tú mismo sin fiarte de nuestra palabra: abre las herramientas de desarrollo de tu navegador, ve a la pestaña de red y convierte un vídeo. No verás ninguna petición subiendo datos. Lo único que se descarga es el motor de conversión, y se sirve desde nuestro propio dominio, sin pasar por servicios de terceros.

Es el mismo principio que siguen las demás herramientas gratuitas de la casa: el conversor de imágenes trabaja igual con tus fotos, el conversor de unidades no hace ni una sola petición de red, y el test de velocidad mide contra una red pública sin que nuestro servidor toque tu tráfico. También tienes a mano el acortador de enlaces, el generador de banners y el creador de enlaces de WhatsApp si lo que estás preparando es una campaña.

¿Y si tu web tuviera su propio conversor de vídeos?

Este mismo motor, en tu dominio y con tu marca: plugin de WordPress con el shortcode [conversor_de_videos] y versión HTML para cualquier web. Los vídeos de tus visitantes no tocan tu servidor —así que no te cuestan ni ancho de banda ni proceso—, las librerías van dentro del paquete sin depender de terceros y el color de acento se adapta a tu diseño.

Y si lo que necesitas es que alguien edite el vídeo

Convertir es mover un archivo de un formato a otro. Editar es otra cosa: decidir qué se queda y qué se cae, dónde entra la música, cómo se ve el color, qué texto aparece en pantalla y en qué segundo. En Letaca hacemos esa parte con DaVinci Resolve, para canales de YouTube, contenido de redes y vídeo corporativo, y la acompañamos con miniaturas diseñadas para que se pulse en ellas.

Si tienes material grabado y no sabes por dónde empezar, o si ya publicas y quieres subir el nivel de acabado, cuéntanoslo y te decimos cómo lo haríamos y qué llevaría. Puedes ver los servicios o escribirnos directamente desde la página de contacto.