Elige el tipo de destino
Tu @usuario es la opción que funciona siempre. También puedes generar el enlace por número, el de un grupo o canal —público o con invitación— y el de un bot con su parámetro start.
Elige a quién debe abrir el chat —tu cuenta, tu grupo, tu canal o tu bot—, añade el mensaje que quieres recibir ya escrito y llévate el enlace, el código QR para imprimir y el botón flotante para tu web. Todo se genera dentro de tu navegador: nada de lo que escribas se envía a ningún servidor ni se guarda en ninguna parte.
Ojo: el enlace por número solo abre el chat si en Telegram → Privacidad y seguridad → Número de teléfono tienes «¿Quién puede encontrarme por mi número?» en «Todos». Si no, usa el enlace con @usuario, que funciona siempre.
Escribe tu @usuario tal cual: con o sin la arroba, o pegando tu enlace t.me entero. Todo vale.
Así verá tu cliente el mensaje: solo tendrá que pulsar «Enviar».
El enlace se compone en tu navegador: ni tu usuario ni tu número se envían a ningún servidor ni quedan guardados en ninguna parte.
Rellena los datos para generar el QR.
Pégalo al final de tu página, justo antes del cierre del cuerpo, o en un widget HTML de tu maquetador. No necesita hojas de estilo ni scripts aparte, y el azul y el avión de papel son los que todo el mundo reconoce.
Cómo funciona
No hay formulario que enviar ni cuenta que crear: la herramienta se ejecuta entera en tu navegador y el enlace es tuyo desde el primer segundo.
Tu @usuario es la opción que funciona siempre. También puedes generar el enlace por número, el de un grupo o canal —público o con invitación— y el de un bot con su parámetro start.
Le aparecerá ya tecleado en la caja del chat a quien pulse el enlace. Cuanto menos tenga que escribir tu cliente, más conversaciones empiezan.
El enlace para tus redes y tu firma, el QR para lo impreso y el botón flotante para tu web. Los tres llevan al mismo sitio.
La teoría, en corto
Un enlace de Telegram —los t.me— es una dirección que, al pulsarla, abre directamente un chat: contigo, con tu grupo, con tu canal o con tu bot. Quien lo pulsa no tiene que buscarte ni guardar nada: le aparece la conversación abierta, en el móvil dentro de la aplicación y en el ordenador en Telegram Desktop o en la versión web. Si además el enlace lleva mensaje precargado, el texto le aparece ya escrito en la caja del chat y solo le queda pulsar «Enviar».
La diferencia con WhatsApp está en la identidad. En WhatsApp todo gira alrededor del número; en Telegram lo estable es el @usuario: el enlace t.me/usuario funciona siempre, se lee bien y no expone tu teléfono. El enlace por número existe —t.me/+34…—, pero solo abre el chat si el ajuste de privacidad «¿Quién puede encontrarme por mi número?» del destinatario está en «Todos». Por eso aquí el modo recomendado es el de usuario, y el de número queda para quien lo necesite sabiendo esa condición.
Un matiz práctico: con un mensaje largo, el enlace crece. Para la bio de Instagram o un cartel queda más limpio pasarlo antes por nuestro acortador de enlaces, que te lo deja en unos pocos caracteres con su propio QR.
Dónde usarlo
El sitio clásico del «enlace en la bio»: quien llega desde un vídeo o un perfil pasa directamente a hablar contigo, sin formularios de por medio.
Con el botón flotante de aquí arriba, visible en toda la página. Es la diferencia entre un visitante que mira y un visitante que pregunta.
Tarjetas, escaparate, packaging, la carta del bar. El papel no tiene enlaces, pero el QR lleva tu chat dentro.
El enlace de tu canal o tu grupo, repartido por tu web y tus redes, es la puerta por la que entran los miembros nuevos. Con el QR funciona también en lo impreso.
Preguntas frecuentes
El de @usuario, casi siempre: funciona para cualquiera que lo pulse, se lee mejor y no expone tu teléfono. El del número solo abre el chat si tu ajuste de privacidad «¿Quién puede encontrarme por mi número?» está en «Todos». Si todavía no tienes nombre de usuario, se crea gratis en Telegram → Ajustes → Nombre de usuario, y ese @ vale para tu enlace de por vida.
Casi seguro que es la privacidad. En Telegram → Ajustes → Privacidad y seguridad → Número de teléfono hay un apartado que decide quién puede encontrarte por tu número: si está en «Mis contactos», el enlace solo funciona a quien ya te tenga guardado, que es justo lo contrario de lo que quieres. Ponlo en «Todos» o, mejor, usa el enlace con @usuario, que no depende de ningún ajuste.
Con el enlace de @usuario, no: se le abre la conversación contigo directamente, sin guardar el contacto ni buscarte. Con el enlace por número depende de tu ajuste de privacidad, como explicamos en la pregunta anterior. Por eso el de usuario es el que recomendamos poner en la bio, en la web y en lo impreso.
No. El enlace se compone dentro de tu navegador, sin ninguna petición de red: lo que escribes no llega a ningún servidor —tampoco al nuestro—, no se escribe en cookies ni en el almacenamiento del navegador y no queda registro de lo que generas. Al cerrar la pestaña, desaparece.
Sí. Si tu grupo o canal es público, escribe su @nombre y tienes el enlace directo. Si es privado, pega el enlace de invitación (t.me/+…) y te lo devolvemos limpio y con su QR. Dos matices: los enlaces de invitación no admiten mensaje precargado, y el administrador puede revocarlos, así que para imprimir es más seguro un @nombre público.
Es un dato que tu bot recibe cuando alguien lo abre desde el enlace y pulsa «Iniciar». Sirve, por ejemplo, para saber desde qué campaña llega cada usuario o para llevarlo a una opción concreta del bot. Admite letras, números, guion y guion bajo, hasta 64 caracteres. Si tu bot no lo usa, deja el campo vacío y el enlace abrirá el bot sin más.
No caducan: mientras el usuario, el grupo o el bot sigan activos, el enlace funciona, y el QR es simplemente ese enlace dibujado. La única excepción son los enlaces de invitación de grupos privados, que el administrador puede revocar; si eso pasa, el QR impreso deja de valer. Para papel, mejor un @nombre público.
Sí: el enlace admite texto precargado, y a quien lo pulsa le aparece escrito en la caja del chat, listo para enviar con un toque. No se envía solo: la persona siempre lo ve y decide. Funciona en los enlaces de usuario, de número y de grupo público; en los de bot y en las invitaciones no aplica.
Suite de software
Montamos bots a medida —bienvenidas, respuestas automáticas, avisos, integraciones— y también ponemos en orden tu grupo: permisos, normas, antispam y contenido. Tú pones el enlace; nosotros, lo que hay detrás.
La guía completa
Un enlace de Telegram es una dirección web que, al pulsarla, abre directamente un chat dentro de la aplicación. El dominio oficial es t.me, mantenido por la propia Telegram, y sirve para mucho más que para escribir a una persona: el mismo formato de enlace abre perfiles, grupos, canales y bots. Esa versatilidad es la gran diferencia con otros mensajeros, y la razón de que la herramienta de arriba tenga cuatro pestañas en lugar de un solo campo.
Conviene tener igual de claro lo que no es. El enlace no envía nada por sí mismo: deja el chat abierto —y el mensaje escrito, si lo lleva—, y es la persona quien decide pulsar enviar. No hay que darse de alta en nada ni pedir permiso: cualquier cuenta, grupo o bot de Telegram tiene su enlace desde el primer minuto. Y no depende de servidores intermedios que puedan apagarse: es la dirección oficial de tu chat, no un servicio de terceros.
La mecánica al pulsarlo depende del dispositivo. En el móvil abre la aplicación de Telegram con la conversación preparada; en el ordenador abre Telegram Desktop o la versión web, según lo que tenga instalado quien pulsa. En todos los casos el efecto es el mismo: el chat existe sin que nadie haya buscado un usuario ni guardado un contacto.
Todos los enlaces de Telegram cuelgan de t.me, pero lo que va detrás de la
barra cambia según el destino, y con ello cambian también sus posibilidades. Esta tabla
resume los formatos tal y como los define la documentación oficial de Telegram; la
herramienta de arriba los genera todos sin que tengas que memorizar ninguno.
| Destino | Formato | ¿Mensaje precargado? |
|---|---|---|
| Persona con @usuario | t.me/usuario |
Sí, añadiendo ?text= |
| Persona por número | t.me/+34623912656 |
Sí, con ?text= — pero el chat solo se abre si la privacidad del
número lo permite |
| Grupo o canal público | t.me/nombredelgrupo |
Sí, si el visitante puede escribir en él |
| Grupo o canal privado | t.me/+códigoDeInvitación |
No: abre la pantalla de unirse |
| Bot | t.me/nombre_bot?start=parametro |
No lleva texto: lleva el parámetro start |
| Compartir en Telegram | t.me/share/url?url=…&text=… |
El texto acompaña a la dirección que se comparte; quien pulsa elige el chat |
Dos detalles útiles de esta familia de enlaces. Las mayúsculas del nombre de usuario
no importan: t.me/MiNegocio y t.me/minegocio
llevan al mismo sitio, así que puedes escribirlo como mejor se lea. Y los enlaces de
invitación privados comparten prefijo con los de número (t.me/+…): Telegram
los distingue porque una invitación no es un número válido, y la herramienta hace la misma
comprobación para avisarte si pegas uno donde va el otro.
Es la primera decisión, y tiene respuesta corta: el @usuario, salvo motivo de
peso. El enlace t.me/tuusuario funciona para cualquier persona que
lo pulse, sin condiciones, y además no revela tu número de teléfono: puedes ponerlo en una
bio pública, en un cartel o en un mercadillo de segunda mano sin repartir tu móvil por el
mundo.
El enlace por número existe y la herramienta lo genera, pero arrastra una condición que no controlas del todo tú: Telegram solo abre el chat si el ajuste «¿Quién puede encontrarme por mi número?» de tu cuenta está en «Todos». Está en Telegram → Ajustes → Privacidad y seguridad → Número de teléfono. Si lo tienes en «Mis contactos» —el valor más habitual—, el enlace solo funcionará a quien ya te tenga guardado, que es exactamente el público que no necesita tu enlace. Por eso la pestaña de número lleva su aviso: es útil para casos concretos, no para tu escaparate.
Si todavía no tienes nombre de usuario, se crea en un minuto: Telegram → Ajustes → Nombre de usuario. Tiene que empezar por una letra, usar solo letras, números y guion bajo, y medir entre 5 y 32 caracteres. Elige uno que se dicte bien por teléfono: tu enlace se va a leer en voz alta más veces de las que crees.
La herramienta lo hace por ti, pero entender el formato ayuda a detectar enlaces rotos
en segundos. La base es https://t.me/ seguida del destino: el @usuario sin la
arroba, el número en formato internacional con un + delante y sin espacios,
o el nombre del grupo o canal público. Un número español como 623 912 656 queda como
https://t.me/+34623912656: signo más, prefijo del país y el número pegado,
nada más.
Para precargar el mensaje se añade ?text= con el texto codificado
para URL: los espacios se convierten en %20, los saltos de línea en
%0A y los signos como la interrogación o la coma en sus códigos. Aquí es
donde más enlaces se rompen cuando se montan a mano, porque un carácter sin codificar
puede cortar el mensaje por la mitad. Es el trabajo que el generador hace solo: tú
escribes con tildes, signos y párrafos, y él entrega el enlace ya codificado.
En los bots el añadido es ?start= seguido del parámetro, que admite letras,
números, guion y guion bajo hasta 64 caracteres. Y para los grupos privados no se
construye nada: el enlace de invitación te lo da Telegram en la pantalla de invitar
miembros, y lo único sensato es copiarlo entero, que es justo lo que la pestaña de grupo
acepta.
La diferencia entre un enlace pelado y un enlace con mensaje es la diferencia entre «escríbeme» y «dime esto concreto». Con el chat vacío, parte de la gente no sabe qué poner y lo deja para luego, es decir, para nunca. Con el texto preparado solo hay que pulsar enviar, y tú recibes además el contexto para responder bien a la primera.
Un buen mensaje precargado tiene tres rasgos. Es corto: dos o tres líneas, porque es un arranque de conversación y no un formulario. Deja huecos para lo variable —la fecha, el producto, la referencia— marcados entre corchetes, de modo que quien escribe vea de un vistazo qué debe rellenar. Y dice a qué viene: «Hola, quiero pedir presupuesto para…» te permite clasificar la conversación antes incluso de contestar. Si recibes muchos mensajes, ese primer renglón hace de filtro entre ventas, soporte y curiosidad.
Un matiz de tono: el mensaje lo enviará tu cliente como si fuera suyo, así que escríbelo en su voz, no en la tuya. «Hola, quiero reservar mesa para el viernes» funciona; «Bienvenido a nuestro negocio, indíquenos su consulta» no, porque nadie habla así de sí mismo. Y recuerda que en Telegram el texto aparece escrito pero sin enviar: la persona siempre lo ve, puede editarlo y decide si lo manda, lo cual juega a tu favor en confianza.
No es una guerra: son dos puertas, y lo razonable en la mayoría de negocios es abrir las dos y dejar que el cliente elija la suya. Pero las puertas no son idénticas, y conocer las diferencias evita sorpresas.
| Aspecto | Enlace de WhatsApp | Enlace de Telegram |
|---|---|---|
| Identidad del enlace | Siempre el número de teléfono | El @usuario (o el número, si se quiere) |
| Qué expones al publicarlo | Tu número, siempre | Solo el alias, si usas @usuario |
| ¿Abre el chat sin condiciones? | Sí, con cualquier número activo | Con @usuario, sí; por número depende de la privacidad del dueño |
| Grupos y canales | Grupos por enlace de invitación | Grupos y canales, públicos con @nombre o privados con invitación |
| Automatización | Orientada a soluciones de empresa | Bots gratuitos que puede tener cualquier cuenta, con enlace propio |
| Mensaje precargado | Con ?text= |
Con ?text=, igual |
La conclusión práctica: si tu clientela vive en WhatsApp, empieza por ahí con nuestro generador de enlaces de WhatsApp, que funciona exactamente igual que esta página. Si tienes comunidad, canal o un bot que atiende por ti —o no quieres repartir tu número—, el enlace de Telegram es el tuyo. Y si dudas, pon los dos botones en la web: cada uno pesa poco más que un enlace.
En Telegram conviven dos figuras que se parecen pero no son lo mismo. El grupo es conversación: todos los miembros pueden escribir, preguntar y responder. El canal es difusión: publica el administrador y los demás leen, con lo que funciona como una lista de avisos o un boletín. Para un negocio, el grupo encaja como comunidad o soporte entre clientes, y el canal como altavoz de ofertas, novedades y contenido.
En ambos casos, el enlace es la puerta de entrada, y su formato marca la estrategia. Si
el grupo o canal es público, tiene @nombre propio y su enlace es fijo,
legible y imprimible: perfecto para crecer en abierto. Si es privado,
la entrada va por enlace de invitación t.me/+…, que el administrador puede
revocar y volver a generar cuando quiera: perfecto para controlar quién entra, pero mal
candidato para un cartel impreso, porque el día que se revoque, el papel queda muerto.
Un grupo que crece trae trabajo: normas que nadie lee, spam, mensajes que se pisan, permisos mal repartidos. Ese mantenimiento tiene oficio detrás, y es justo lo que cubre nuestra asesoría de grupos de Telegram: permisos, moderación, antispam, normas y captación, por horas y sin permanencia.
Un bot de Telegram es una cuenta automática que responde sola: da la bienvenida, contesta
preguntas frecuentes, recoge pedidos, avisa de novedades. Su enlace funciona como el de
cualquier usuario —t.me/tubot—, con una pieza extra que vale oro:
el parámetro start.
Cuando alguien abre t.me/tubot?start=cartel y pulsa «Iniciar», tu bot recibe
ese cartel como primer dato. Eso permite dos cosas. La primera,
saber de dónde viene cada persona: un enlace con
start=web para la página, otro con start=cartel para lo impreso,
otro con start=promo-verano para la campaña del mes, y el bot puede apuntar
cuántos entran por cada puerta. La segunda, llevar a cada persona a un sitio
distinto: el mismo bot puede arrancar en el menú de reservas si el parámetro es
uno y en el catálogo si es otro. La herramienta de arriba genera estos enlaces con su QR,
listos para repartir.
Lo que haga el bot con ese parámetro ya es cosa de su programación, y ahí entramos nosotros si quieres: los bots de Telegram a medida de Letaca se entregan funcionando, con las respuestas, los avisos y las integraciones que tu negocio necesite.
El código QR que genera la herramienta es tu enlace dibujado: no depende de ningún servicio, no caduca y no «gasta» escaneos. Al leerlo con la cámara, el móvil abre el chat igual que si se hubiera pulsado el enlace, con el mensaje precargado incluido. Eso lo convierte en el puente natural entre lo impreso y la conversación: tarjetas, escaparate, packaging, la mesa del bar, el cartel de la feria.
Tres consejos de imprenta. Bájalo en SVG si va a imprimirse en grande: es vectorial y no pierde nitidez con el tamaño; el PNG sirve para pantalla y para impresiones pequeñas. No lo pongas minúsculo ni sobre fondos oscuros o estampados: el QR necesita contraste y un margen blanco alrededor, que ya va incluido en la descarga. Y escanéalo tú antes de mandar nada a imprenta, con el móvil, desde el papel de prueba: los treinta segundos que cuesta han salvado más de una tirada.
Última precaución, ya contada pero importante: si el QR lleva una invitación de grupo privado y algún día se revoca, el papel impreso queda inservible. Para todo lo que se imprima, mejor un @nombre público, que no cambia.
Un mensaje distinto por canal. Genera varios enlaces iguales salvo por
el arranque del mensaje: «Hola, os he visto en Instagram…» para la bio, «Hola, vengo de la
web…» para el botón flotante, «Hola, he escaneado el QR del local…» para lo impreso.
Cuando te escriban, el propio texto te dirá qué puerta funciona mejor, sin instalar nada.
Si usas bot, esto mismo se hace más limpio con el parámetro start.
El enlace largo, acortado. Un mensaje precargado generoso hace crecer la dirección. Funciona igual, pero en una bio, un cartel o un mensaje reenviado queda mejor pasarlo por nuestro acortador de enlaces: queda en unos pocos caracteres, con su propio QR y sin caducidad.
El enlace detrás de un banner. Si además del botón flotante quieres un reclamo visual —«Únete al canal», «Pregúntanos por Telegram»—, monta la imagen con el generador de banners y ponle este enlace como destino: el código sale listo para pegar, con el enlace dentro.
La firma y el pie de presupuesto. Una línea con «¿Dudas? Escríbenos por Telegram» y el enlace convierte documentos que ya envías en puertas de entrada. La respuesta corta llega antes de que la venta se enfríe.
Dejar la arroba dentro de la dirección. El @ se usa para mencionar
dentro de Telegram, pero no forma parte del enlace: es t.me/minegocio, no
t.me/@minegocio. La herramienta la quita sola aunque la escribas.
El número sin el más o con espacios. El formato por número exige
+ y el número internacional pegado: t.me/+34623912656. Con
espacios, guiones o sin prefijo de país, no resuelve.
El texto sin codificar. Un mensaje pegado a mano detrás de
?text= con espacios y signos tal cual puede cortarse por el camino. Genera el
enlace aquí y te llevas la codificación hecha.
Confiar en un enlace por número con la privacidad cerrada. El enlace es correcto, pero el chat no se abre para desconocidos si tu ajuste no está en «Todos». Es el error más difícil de diagnosticar porque a ti, y a quien te tiene guardado, os funciona.
Repartir una invitación revocada. Los enlaces t.me/+… de
grupos privados dejan de funcionar si el administrador los regenera. Si cambias la
invitación, recuerda cambiarla en la bio, en la web y en lo impreso.
Un parámetro start con espacios o eñes. Admite letras sin acentos,
números, guion y guion bajo, hasta 64 caracteres. promo-verano sí;
promo verano 2026 españa no.
Nada, y no es una forma de hablar. El enlace, la vista previa, el QR y el código del botón se calculan enteros dentro de tu navegador: no hay ninguna petición de red con tus datos, ni cookies, ni almacenamiento local, ni registro en nuestro servidor. Cierra la pestaña y no queda rastro de lo que escribiste. Es la misma política de toda la suite de herramientas de Letaca, y la razón de que puedas usarla con datos reales sin pensarlo dos veces.
La otra cara de la privacidad es la tuya al publicar. El enlace con @usuario te deja recibir mensajes sin exponer el teléfono, y esa es otra razón para preferirlo. Y las invitaciones de grupos privados son llaves: compártelas donde quieras que entre gente, no en cualquier parte.
El enlace lo tienes gratis aquí arriba. Si además quieres un bot que atienda, venda o avise por ti, o un grupo ordenado que no se te coma el día, eso ya es oficio nuestro: cuéntanos qué necesitas y te decimos cómo lo haríamos.