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Conversor de unidades de medida

Kilómetros a millas, gramos a onzas, mililitros a cucharadas, grados Celsius a Fahrenheit, gigabytes a gibibytes o una talla 39 española a la del Reino Unido. Dieciséis categorías, más de ciento cincuenta unidades y el resultado en todas las demás a la vez, sin registro y sin que se envíe nada a ningún servidor.

16 categorías Factores oficiales Funciona sin conexión Todas las equivalencias a la vez
Qué quieres convertir

    Ingrediente

    Decimales

    Y esa misma cantidad, en todo lo demás

    Las que más se buscan

      Por qué esto se equivoca menos que una búsqueda rápida

      Cuando escribes una conversión en un buscador te devuelve un número redondeado y sin contexto. Aquí el número sale de los factores de conversión definidos por acuerdo internacional, con todos sus decimales: la milla terrestre son 1.609,344 metros exactos, la libra son 0,45359237 kilogramos exactos y la pulgada son 25,4 milímetros exactos. Esos valores no son aproximaciones nuestras, son definiciones.

      Ves el resultado en todas las unidades

      No solo en la que has pedido. Cuando conviertes 5 kilómetros, la tabla de abajo te enseña a la vez cuántas millas, yardas, pies y millas náuticas son. Es la diferencia entre responder una pregunta y entender la escala.

      No se envía nada a ningún sitio

      Todo el cálculo ocurre en tu navegador. No hay peticiones al servidor, no hay registro de lo que conviertes y la página sigue funcionando si te quedas sin conexión después de cargarla. Tampoco necesitas aceptar nada para usarla.

      Los casos raros están contemplados

      El galón americano y el británico no son el mismo galón. El gigabyte del disco duro y el que enseña Windows tampoco. Los litros a los cien kilómetros y los kilómetros por litro se mueven al revés. Aquí cada uno está donde tiene que estar.

      Las tres conversiones que casi todo el mundo hace mal

      No son fallos de cálculo, son fallos de concepto: el resultado sale limpio y aun así está mal. Merece la pena conocerlos aunque nunca vuelvas a usar esta página.

      Grados que no empiezan en el mismo sitio

      Veinte grados Celsius no son «veinte por algo» en Fahrenheit: hay que sumar el desplazamiento del cero. Por eso una diferencia de temperatura y una temperatura concreta no se convierten igual, y por eso duplicar los grados no duplica el calor.

      El disco duro que encoge al enchufarlo

      Un disco de un terabyte trae un billón de bytes, pero el sistema operativo cuenta en potencias de 1.024 y enseña 931. No falta nada: son dos formas distintas de agrupar los mismos bytes. En la categoría de datos tienes las dos escalas separadas.

      Una taza que pesa distinto según qué eche

      Una taza de harina y una de miel ocupan lo mismo y no pesan ni parecido. Convertir volumen a gramos sin decir qué hay dentro es inventarse el resultado, así que en la categoría de cocina eliges primero el ingrediente.

      Preguntas frecuentes

      ¿Cuántos kilómetros es una milla?
      Una milla terrestre son 1,609344 kilómetros exactos, es decir, algo más de kilómetro y medio. En sentido contrario, un kilómetro son 0,621371 millas. Para calcular de cabeza sirve multiplicar por 1,6 al pasar de millas a kilómetros y dividir entre 1,6 al volver: el error es de un metro y medio por kilómetro, despreciable si solo quieres hacerte una idea. Ojo con la milla náutica, que es otra cosa: son 1.852 metros exactos y se usa en navegación marítima y aérea.
      ¿Cómo se pasa de grados Celsius a Fahrenheit?
      Se multiplica por 1,8 y se suman 32. Así, 20 °C son 68 °F y 100 °C son 212 °F. Para volver, se restan 32 y se divide entre 1,8. El truco mental que mejor funciona es duplicar y sumar 30: da un resultado unos grados alto, pero te sitúa al instante. Y hay un punto curioso que conviene recordar porque simplifica las comprobaciones: −40 es la única temperatura que vale igual en las dos escalas.
      ¿Cuántos gramos tiene una libra y cuántos una onza?
      Una libra son 453,59237 gramos y una onza, que es la dieciseisava parte de la libra, son 28,3495 gramos. En la práctica se redondea a 454 gramos y 28 gramos respectivamente. Cuidado con la onza troy, que aparece en el oro y la plata: esa son 31,1035 gramos, casi un diez por ciento más, y confundirlas en una compra de metal precioso sale caro.
      ¿Cuántos mililitros son una cucharada y una taza?
      En las recetas en español, una cucharada sopera son 15 mililitros y una cucharadita de postre 5 mililitros. La taza que aparece en las recetas americanas son 240 mililitros, que es la medida legal en Estados Unidos; la taza tradicional de repostería se queda en 236,6, una diferencia que no cambia el resultado de ningún plato. El vaso de agua español, cuando una receta lo menciona sin más, se toma como 200 mililitros.
      ¿Por qué mi disco duro de 1 TB muestra 931 GB?
      Porque el fabricante y el sistema operativo cuentan de forma distinta. El fabricante usa el terabyte decimal, que es un billón de bytes justos. El sistema operativo agrupa en potencias de 1.024 y enseña tebibytes y gibibytes, aunque los llame TB y GB. Ese billón de bytes son 931,32 gibibytes reales, así que no falta ni un byte: lo que cambia es la vara de medir. En la categoría de datos digitales de esta página las dos escalas van separadas para que puedas ver la diferencia exacta.
      ¿Qué talla de calzado europea me corresponde si uso una 8 del Reino Unido?
      Una 8 británica equivale a una 42 europea tanto en hombre como en mujer, pero la equivalencia con la talla estadounidense sí cambia según el corte: esa misma 8 británica es una 8,5 americana en hombre y una 10,5 en mujer, y por eso aquí se eligen por separado. Aun así, las tallas de calzado son orientativas: cada marca corta su horma como quiere y una 42 de una zapatilla deportiva no calza igual que una 42 de un zapato de vestir. El dato fiable es la longitud del pie en centímetros, que también está en la tabla.
      ¿Cuántos litros a los cien kilómetros son 40 millas por galón?
      Cuarenta millas por galón americano son 5,88 litros a los cien kilómetros. La conversión no es una multiplicación, es una división, porque las dos magnitudes van al revés: cuanto más consume un coche, más litros a los cien y menos kilómetros por litro. Además hay que mirar de qué galón habla el dato, porque el británico es un 20 % mayor que el americano y las mismas 40 millas por galón imperial serían 7,06 litros a los cien.
      ¿Los resultados se guardan o se envían a algún servidor?
      No. Todo el cálculo lo hace tu propio navegador con el código que ya se descargó al abrir la página, así que ni las cantidades que escribes ni las unidades que eliges salen de tu equipo. No hay peticiones al servidor mientras conviertes, no se guarda ningún historial y la herramienta sigue funcionando aunque pierdas la conexión después de cargarla.
      ¿Puedo poner este conversor en mi propia web?
      Sí. En la tienda de Letaca vendemos el mismo conversor como plugin de WordPress con un atajo que lo coloca en cualquier página o entrada, y como archivo HTML suelto para webs que no van con WordPress. Funciona igual que este: sin servidor, sin claves y sin depender de letaca.com, así que una vez instalado es tuyo y no deja de funcionar si nosotros desaparecemos.

      ¿Lo quieres funcionando en tu web?

      Te lo damos como plugin de WordPress y como archivo HTML suelto, con las dieciséis categorías y los colores adaptables a tu marca. Sin servidor, sin claves y sin depender de nosotros.

      La guía completa

      Por qué convertir unidades sigue dando problemas

      Cualquiera diría que a estas alturas el mundo se habría puesto de acuerdo en cómo medir las cosas. No ha pasado. Compras una televisión y te la venden en pulgadas, aunque midas el mueble en centímetros. Sigues una receta americana y te pide una taza de harina, que no es una taza de las tuyas. Miras el consumo de un coche en una web británica y el número parece buenísimo hasta que descubres que su galón es más grande. Compras un disco duro de un terabyte y el ordenador te enseña 931 gigabytes.

      Ninguno de esos casos es un error de nadie: son sistemas de medida distintos conviviendo en el mismo sitio. El problema aparece cuando hay que pasar de uno a otro deprisa y sin equivocarse, y ahí es donde una herramienta bien hecha ahorra tiempo y disgustos. La de esta página cubre dieciséis categorías y más de ciento cincuenta unidades, hace las cuentas dentro de tu navegador y te enseña el resultado en todas las unidades a la vez, no solo en la que has pedido.

      Los dos sistemas que se reparten el mundo

      El Sistema Internacional, heredero del sistema métrico decimal nacido en la Francia revolucionaria, lo usan prácticamente todos los países del planeta. Su gran virtud es que todo se mueve en potencias de diez: mil metros son un kilómetro, mil gramos un kilogramo, mil mililitros un litro. Convertir dentro del sistema métrico es correr la coma de sitio, y por eso casi nadie necesita ayuda para eso.

      El sistema anglosajón que sobrevive en Estados Unidos, y en parte en el Reino Unido, es otra cosa. Doce pulgadas hacen un pie, tres pies una yarda, 1.760 yardas una milla. Dieciséis onzas hacen una libra y catorce libras un stone. Los números no salen de ninguna lógica decimal: salen de siglos de uso, de medidas del cuerpo humano y de acuerdos comerciales antiguos. No es peor ni mejor, pero exige tablas.

      Lo interesante es que desde 1959 las unidades anglosajonas están definidas a partir de las métricas, no al revés. Por acuerdo internacional, la yarda son 0,9144 metros exactos y la libra son 0,45359237 kilogramos exactos. De ahí salen todas las demás: la pulgada son 25,4 milímetros porque son un treinta y seisavo de yarda, y la milla son 1.609,344 metros porque son 1.760 yardas. Esos valores no son aproximaciones: son definiciones, y por eso esta herramienta los usa con todos sus decimales.

      Longitud: kilómetros, millas, pies y pulgadas

      Es la categoría más buscada con diferencia, y casi siempre por el mismo motivo: entender una cifra de una web extranjera o hacerse una idea de una distancia. La regla mental que mejor funciona es que una milla son algo más de kilómetro y medio, así que multiplicar por 1,6 al pasar de millas a kilómetros deja un error de metro y medio por kilómetro, despreciable para orientarse.

      Las equivalencias de longitud que más se consultan.
      UnidadEn sistema métricoDónde te la encuentras
      1 pulgada2,54 cm exactosPantallas, tornillería, ruedas de bici
      1 pie30,48 cm exactosAltitud en aviación, estaturas, obra en EE. UU.
      1 yarda91,44 cm exactosFútbol americano, telas, jardinería
      1 milla terrestre1,609344 km exactosCarreteras y carreras populares
      1 milla náutica1,852 km exactosNavegación marítima y aérea
      1 año luz9,46 billones de kmDistancias entre estrellas

      Conviene no confundir la milla terrestre con la milla náutica, que es un quince por ciento más larga y tiene un origen mucho más elegante: equivale a un minuto de arco sobre un meridiano terrestre. De ahí viene el nudo, que no es más que una milla náutica por hora, y por eso los barcos y los aviones siguen midiendo así.

      Peso: gramos, libras, onzas y la trampa del oro

      En masa la conversión de cabeza es fácil: una libra son casi medio kilo (454 gramos) y una onza son unos 28 gramos. Con eso se sale del paso en el noventa por ciento de los casos, desde una receta hasta el peso de una maleta.

      La trampa está en la onza troy, la que se usa para el oro, la plata y el platino. No es la onza normal: pesa 31,1 gramos, casi un diez por ciento más. Quien compara el precio de una onza de oro con el de una onza corriente está comparando dos cosas distintas, y en una operación de cierto tamaño la diferencia es dinero de verdad. Lo mismo ocurre con la tonelada: la métrica son mil kilos, pero la tonelada corta americana se queda en 907 y la tonelada larga británica sube a 1.016.

      Volumen: el galón que no es un galón

      Aquí está uno de los errores más repetidos de internet. El galón estadounidense y el galón imperial británico no son la misma medida: el americano son 3,785 litros y el británico 4,546, un veinte por ciento más grande. La confusión viene de que los dos se llaman igual y de que ninguna web extranjera suele aclarar cuál usa.

      La misma división afecta a la pinta y a la onza líquida, y tiene consecuencias prácticas divertidas: una pinta de cerveza en un pub británico trae 568 mililitros, mientras que en Estados Unidos se queda en 473. Casi cien mililitros de diferencia por vaso.

      En repostería el problema es otro. La taza de las recetas americanas está estandarizada en 240 mililitros como medida legal, aunque la taza tradicional de repostería se queda en 236,6; la diferencia es tan pequeña que no cambia el resultado de ningún plato. La cucharada son 15 mililitros y la cucharadita, 5. Y cuando una receta española habla de «un vaso de agua» sin más, se refiere a unos 200 mililitros.

      Temperatura: la única categoría que no se multiplica

      Todas las conversiones de esta página son multiplicaciones salvo dos, y la temperatura es una de ellas. El motivo es que las escalas no comparten el cero: el cero Celsius está en el punto de congelación del agua y el cero Fahrenheit, unos treinta y dos grados más abajo. Así que además de escalar hay que desplazar.

      La fórmula es sencilla: multiplicar por 1,8 y sumar 32 para ir de Celsius a Fahrenheit, restar 32 y dividir entre 1,8 para volver. El atajo mental que mejor funciona es duplicar y sumar 30: da unos grados de más, pero te sitúa al instante. Y hay un punto que conviene recordar porque sirve para comprobar cualquier conversión de un vistazo: menos cuarenta grados vale igual en las dos escalas.

      El kelvin es otra historia. No lleva el símbolo de grado porque no es una escala relativa sino absoluta: su cero es el cero de verdad, la temperatura más baja posible. Como su tamaño de grado coincide con el Celsius, pasar de uno a otro es sumar o restar 273,15.

      Datos digitales: por qué tu disco duro parece que encoge

      Compras un disco de un terabyte, lo enchufas y el sistema te dice que tiene 931 gigabytes. No falta nada y nadie te ha engañado: el fabricante y el sistema operativo cuentan con varas distintas. El fabricante usa el terabyte decimal, que es un billón de bytes justos, porque en el resto de la ciencia el prefijo «tera» significa exactamente eso. El sistema operativo agrupa de mil veinticuatro en mil veinticuatro, que es lo natural en binario, y sigue llamando gigabyte a lo que técnicamente es un gibibyte.

      Las dos escalas de datos, comparadas.
      Escala decimalBytesEscala binariaBytes
      1 kB1.0001 KiB1.024
      1 MB1.000.0001 MiB1.048.576
      1 GB1.000 millones1 GiB1.073.741.824
      1 TB1 billón1 TiB1,0995 billones

      La diferencia crece con el tamaño: en kilobytes es del 2,4 %, en gigabytes del 7,4 % y en terabytes ya del 10 %. Por eso un disco de un terabyte enseña 931 gibibytes y uno de dos terabytes, 1.862. Hay otra confusión emparentada que cuesta dinero cada mes: la velocidad de internet se mide en megabits y los archivos en megabytes, y un byte son ocho bits. Una conexión de 600 megabits por segundo descarga, como mucho, 75 megabytes por segundo. Si quieres comprobar la tuya, tienes el test de velocidad con las dos unidades a la vez.

      Cocina: por qué una taza no dice nada del peso

      Esta es la categoría donde más gente se equivoca sin enterarse. Una taza es una medida de volumen: dice cuánto sitio ocupa algo, no cuánto pesa. Y una taza de harina y una taza de miel pesan cosas muy distintas, porque la miel es casi tres veces más densa. Por eso cualquier conversor que te ofrezca pasar tazas a gramos sin preguntarte qué hay dentro se lo está inventando.

      Lo que pesa una taza de 240 ml según el ingrediente.
      IngredienteDensidad aprox.Una tazaUna cucharada
      Agua1,00 g/ml240 g15 g
      Harina de trigo0,53 g/ml127 g8 g
      Azúcar blanco0,85 g/ml204 g13 g
      Azúcar moreno0,93 g/ml223 g14 g
      Aceite de oliva0,92 g/ml221 g14 g
      Miel1,42 g/ml341 g21 g
      Copos de avena0,36 g/ml86 g5 g

      Las densidades de la tabla son las de uso habitual en repostería, con la harina sin compactar y el azúcar moreno apretado, que es como lo dan por supuesto las recetas. Aun así, si horneas en serio, el consejo de cualquier pastelero es el mismo: usa una báscula. Una taza de harina puede variar un veinte por ciento según cómo la llenes, y en un bizcocho eso se nota. Las tazas se inventaron cuando las básculas de cocina eran caras, no porque midan mejor.

      Consumo de combustible: la magnitud que va al revés

      La otra categoría que no se convierte multiplicando. En Europa medimos el consumo en litros a los cien kilómetros: cuanto más alto, peor coche. En Estados Unidos y el Reino Unido lo miden en millas por galón: cuanto más alto, mejor coche. Son magnitudes inversas, así que la conversión es una división y no una multiplicación, y ese es el motivo de que tantas calculadoras caseras den resultados absurdos.

      Encima está el problema del galón. Un coche que hace 40 millas por galón americano gasta 5,88 litros a los cien; el mismo número referido al galón imperial son 7,06 litros a los cien. Es una diferencia del veinte por ciento entre dos cifras que se escriben exactamente igual, y explica por qué los coches «parecen» más eficientes en las revistas británicas.

      Tallas: por qué una 42 no siempre es una 42

      Las tallas no se calculan, se corresponden. No hay una fórmula que convierta una talla española en una británica: hay tablas de equivalencia construidas por costumbre, y cada marca corta su horma y sus patrones como le parece. Por eso cualquier conversor de tallas, incluido este, da un punto de partida y no una medida.

      En calzado sí hay algo parecido a una lógica. La talla europea viene del punto de París, una unidad antigua que vale dos tercios de centímetro, y se cuenta sobre la longitud del pie más centímetro y medio de holgura. De ahí sale que cada talla europea sean unos siete milímetros de pie y que el dato verdaderamente fiable, el único que puedes medir tú en casa con una regla, sea la longitud del pie en centímetros.

      Equivalencias de calzado más consultadas.
      España / EuropaReino UnidoEE. UU. hombreEE. UU. mujerPie
      3857,523,8 cm
      406,57925,2 cm
      4288,510,526,5 cm
      4499,527,8 cm
      461111,529,2 cm

      En ropa la equivalencia es todavía más blanda, porque interviene el famoso «vanity sizing»: la costumbre de algunas marcas de poner una talla más pequeña de la que corresponde para halagar al comprador. La regla que sigue funcionando en Europa es que la talla italiana va cuatro números por encima de la española y la francesa, dos: una 38 española es una 42 italiana y una 40 francesa. Aun así, conviene mirar siempre la tabla de la marca antes de pedir.

      Convertir de cabeza sin equivocarse

      Hay un puñado de atajos que aguantan bien y que sirven para detectar cuándo un resultado no puede ser. No sustituyen a la herramienta, pero evitan meter la pata delante de un cliente o en una compra:

      Kilómetros a millas: multiplica por seis y quita el último dígito. 80 km × 6 = 480, quitas el cero y salen 48 millas; el valor real es 49,7. Centímetros a pulgadas: divide entre 2,5 y súmale un pelín. Kilos a libras: duplica y suma un diez por ciento; 70 kg → 140 + 14 = 154 libras, y el valor real es 154,3. Celsius a Fahrenheit: duplica y suma 30. Megabits a megabytes: divide entre ocho.

      El truco general, y el más útil de todos, es comprobar el orden de magnitud antes que el decimal. Si conviertes una distancia de coche y te sale un número con seis cifras, te has equivocado de unidad, no de decimal. La tabla de esta página, que enseña la cantidad en todas las unidades de golpe, sirve exactamente para eso: ver de un vistazo si el resultado tiene sentido.

      Cuando una conversión mal hecha cuesta dinero

      Conviene no tomarse esto como un detalle menor. En 1999 la NASA perdió la sonda Mars Climate Orbiter porque un equipo trabajó en unidades anglosajonas y otro dio por supuesto que los datos venían en unidades métricas; la nave entró en la atmósfera de Marte a una altura equivocada y se destruyó. En 1983, un Boeing 767 de Air Canada se quedó sin combustible en pleno vuelo porque el repostaje se calculó en libras cuando el avión medía en kilogramos: aterrizó planeando en una pista abandonada y no hubo víctimas, pero el episodio pasó a los manuales de aviación.

      Fuera de los casos célebres, el mismo tipo de error aparece a diario en trabajos normales: un presupuesto de obra con medidas mezcladas, un pedido de material en las unidades del proveedor equivocado, una ficha de producto con el peso mal puesto que dispara el coste de envío. Todos se evitan igual: escribiendo la unidad al lado del número, siempre. Un número sin unidad no significa nada, y esa costumbre sencilla ha salvado más proyectos que cualquier calculadora.

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