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Cómo grabar la pantalla del ordenador en Windows, Mac y móvil

No necesitas programas ni pagar nada: Windows, Mac y el móvil graban la pantalla de serie. Te contamos cómo en cada dispositivo, con audio y sin líos.

Publicado el 22 de agosto de 2026 8 min de lectura Por el equipo de Letaca

Grabar la pantalla del ordenador no necesita programas raros ni pagar nada: tanto Windows como Mac lo llevan de serie, y el móvil también. Sirve para un tutorial, para guardar una videollamada o para enseñar un problema. Aquí tienes cómo hacerlo en cada dispositivo, con audio y sin líos.

Cómo grabar la pantalla, en resumen

Para grabar la pantalla no hace falta instalar nada: cada sistema trae su propia herramienta. En Windows es la Barra de juegos, en Mac la barra que aparece con Mayús + Cmd + 5, en el iPhone un botón del Centro de control y en Android un acceso en los ajustes rápidos. Con eso cubres la inmensa mayoría de los casos.

Solo necesitarás un programa aparte si buscas cosas avanzadas: grabar el escritorio completo en Windows, editar sobre la marcha o funciones profesionales. Para grabar una demostración, una clase o una incidencia, las herramientas del sistema te sobran. Vamos una por una.

Grabar la pantalla en Windows con la Barra de juegos

Windows incluye la Barra de juegos (Xbox Game Bar), que graba la pantalla aunque no estés jugando. Se abre con la combinación Windows + G, y desde ahí puedes empezar a grabar; el atajo directo para iniciar y parar la grabación es Windows + Alt + R. El vídeo se guarda solo en la carpeta Vídeos, dentro de «Capturas».

Tiene un límite que conviene conocer: está pensada para grabar aplicaciones y juegos, no el escritorio entero ni el explorador de archivos. Si necesitas grabar todo el escritorio o cambiar entre varias ventanas, la Barra de juegos se queda corta y tendrás que recurrir a otra de las opciones que vemos a continuación.

Para grabar la pantalla no necesitas comprar nada: Windows, Mac y el móvil ya traen su grabador. El truco está en saber el atajo de cada uno.

Otras opciones en Windows

Si la Barra de juegos no te vale, Windows tiene más caminos. La herramienta Recortes, en sus versiones recientes, incluye grabación de vídeo de una zona de la pantalla, ideal para clips cortos. Y Clipchamp, el editor que viene integrado, permite grabar la pantalla y editarla en el mismo sitio, lo que es cómodo si luego vas a recortar.

Para tutoriales donde necesitas grabar todo el escritorio con soltura, o hacer clics resaltados y anotaciones, ahí sí compensa un programa dedicado. Pero no empieces por ahí: prueba primero lo que ya tienes, que para la mayoría de necesidades es más que suficiente.

Grabar la pantalla en Mac

En Mac es de las cosas mejor resueltas. Pulsa Mayús + Cmd + 5 y aparece una barra de herramientas con opciones para grabar toda la pantalla o solo una parte que selecciones. Eliges, pulsas «Grabar» y para terminar haces clic en el botón de stop de la barra de menús. El vídeo se guarda en el escritorio por defecto.

Como alternativa tienes QuickTime Player: abre el programa, ve a Archivo y elige «Nueva grabación de pantalla». Es útil si prefieres una ventana con controles clásicos. Ambas vías son gratuitas y vienen de serie, así que en Mac no necesitas instalar nada para empezar.

Grabar la pantalla en iPhone y iPad

El iPhone y el iPad graban la pantalla desde el Centro de control. Primero tienes que añadir el botón de grabación en los ajustes del Centro de control; después, deslizas para abrirlo y pulsas el icono de grabación, que arranca tras una cuenta atrás de tres segundos. Para parar, pulsas la barra roja de la parte superior.

Si además quieres grabar tu voz mientras explicas, mantén pulsado el botón de grabación antes de empezar y activa el micrófono. El vídeo se guarda en tu carrete, listo para editar o compartir. Es la forma más rápida de enseñar cómo se hace algo en el móvil.

Cómo grabar la pantalla del ordenador en Windows, Mac y móvil
Cada sistema trae su grabador de pantalla: el truco es saber el atajo de cada uno.

Grabar la pantalla en Android

La mayoría de móviles Android modernos incluyen un grabador de pantalla en los ajustes rápidos, ese panel que se despliega desde arriba. Si no lo ves, suele estar en la lista de accesos que puedes añadir al panel. Pulsas el botón, eliges si grabar el sonido y el toque en la pantalla, y empieza.

La ubicación exacta y el nombre cambian según la marca del móvil, pero la función está en casi todos desde hace varias versiones. Si tu Android no lo trae, hay grabadores gratuitos en la tienda, aunque conviene elegir uno de confianza y revisar los permisos que pide.

Grabar también el audio y tu voz

Aquí hay dos audios distintos que a veces se confunden: el sonido del sistema (lo que suena en el ordenador) y tu voz por el micrófono. Para un tutorial normalmente quieres los dos: el sonido de lo que enseñas y tu narración explicándolo. Comprueba antes de grabar que ambos están activados en la herramienta que uses.

Un consejo: haz una prueba de diez segundos y escúchala antes de grabar el vídeo entero. Es el momento de detectar que el micro no captaba, que el volumen del sistema tapaba tu voz o que había un eco. Cazar eso en una prueba corta te ahorra regrabarlo todo.

Grabar solo una parte de la pantalla

No siempre quieres la pantalla entera. Para un tutorial de una sola aplicación, grabar solo esa ventana o una zona concreta hace el vídeo más claro y más ligero. En Mac lo eliges directamente al pulsar Mayús + Cmd + 5; en Windows, la herramienta Recortes te deja marcar la zona; y hay programas que graban una ventana concreta.

Grabar solo lo necesario tiene una ventaja extra: el archivo pesa menos y se comparte mejor. Una grabación de pantalla completa en alta resolución se dispara de tamaño enseguida, y eso complica enviarla. Cuanto más ajustada la zona, más manejable el resultado.

Qué calidad y formato elegir

Para un tutorial, grabar a la resolución de tu pantalla suele bastar; subir a 4K solo tiene sentido si el detalle fino importa, y multiplica el peso. El formato de salida más habitual es MP4, que se reproduce en cualquier sitio. Si tu herramienta graba en otro formato menos compatible, luego lo conviertes.

El equilibrio está en no pasarse: una resolución razonable y una compresión sensata dan un vídeo nítido y a la vez ligero. Grabar en la máxima calidad «por si acaso» te deja archivos enormes que cuesta editar y compartir, sin ganar nada visible en pantalla.

Después de grabar: recortar y aligerar

Casi ninguna grabación sale perfecta a la primera: sobran los segundos del principio mientras te preparas y los del final mientras paras. Recortar esos extremos es el retoque mínimo que mejora cualquier grabación. Si además quieres añadir música o una intro, ahí ya entras en edición de vídeo propiamente dicha.

El otro paso frecuente es aligerar el archivo. Las grabaciones de pantalla pesan mucho, y si vas a subirlas a YouTube o enviarlas, comprimirlas o convertirlas a un formato más eficiente te ahorra tiempo y problemas de tamaño. Es un paso rápido que marca la diferencia al compartir.

Errores frecuentes al grabar la pantalla

El más común es olvidarse del audio: grabas el vídeo perfecto y descubres que el micro estaba mudo. El segundo es dejar notificaciones activas, que aparecen en mitad de la grabación con información que quizá no quieres enseñar; activa el modo «No molestar» antes de grabar. Y el tercero, grabar a resolución máxima sin necesidad y acabar con un archivo imposible de manejar.

Todos se evitan con una pequeña rutina: silenciar notificaciones, hacer una prueba corta de imagen y sonido, y elegir una calidad sensata. Treinta segundos de preparación te ahorran repetir la grabación entera, que es donde de verdad se pierde el tiempo.

Consejo verificado

Antes de grabar, activa el modo «No molestar» o «Concentración» de tu sistema. Así evitas que una notificación con un mensaje personal o un correo aparezca en mitad del vídeo, algo que obliga a regrabar o a editar para taparlo. Es el descuido que más grabaciones estropea.

Cuándo usar un programa dedicado

Las herramientas del sistema cubren la mayoría de necesidades, pero hay casos donde un programa específico compensa: cuando grabas tutoriales a menudo y quieres resaltar clics, zoom o anotaciones; cuando necesitas grabar la webcam y la pantalla a la vez con soltura; o cuando editas mucho y prefieres grabar y montar en el mismo entorno.

Si es tu caso, elige un programa según lo que vayas a hacer y no por su lista de funciones. Para empezar, no te compliques: graba con lo que ya tienes, y da el salto a algo dedicado solo cuando notes que el sistema se te queda pequeño de verdad.

Graba, edita y comparte

Con lo que ya viene en tu equipo puedes grabar la pantalla hoy mismo, sin gastar ni instalar nada. El único paso que suele faltar es el de después: recortar los extremos y, sobre todo, aligerar el archivo para poder compartirlo sin que pese una barbaridad.

Para eso montamos un conversor de vídeo que funciona en el navegador: comprime tu grabación, la convierte al formato que necesites o extrae solo el audio, sin instalar nada y sin subir tu vídeo a ningún servidor. Es la pieza que cierra el proceso entre grabar y compartir.

¿Tu grabación pesa demasiado? Alígerala

Comprime y convierte tus grabaciones de pantalla al formato que necesites, o quédate solo con el audio. Gratis, en el navegador y sin subir tus vídeos a ningún sitio.

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Preguntas frecuentes

¿Cómo grabo la pantalla en Windows?

Con la Barra de juegos: pulsa Windows + G para abrirla, o Windows + Alt + R para empezar y parar la grabación directamente. El vídeo se guarda en la carpeta Vídeos, en «Capturas». Ten en cuenta que está pensada para aplicaciones y juegos, no para grabar el escritorio entero.

¿Cómo grabo la pantalla en Mac?

Pulsa Mayús + Cmd + 5 y aparece una barra con opciones para grabar toda la pantalla o una parte. Eliges, pulsas «Grabar» y paras desde el botón de la barra de menús. El vídeo se guarda en el escritorio. También puedes usar QuickTime Player y su opción de nueva grabación de pantalla.

¿Se puede grabar la pantalla con audio y mi voz?

Sí. Hay dos audios: el sonido del sistema y tu voz por el micrófono, y para un tutorial normalmente quieres los dos. Comprueba que ambos estén activados en la herramienta antes de grabar, y haz una prueba corta para asegurarte de que el micro captaba bien.

¿Cómo grabo la pantalla en el iPhone?

Añade el botón de grabación en los ajustes del Centro de control, ábrelo y pulsa el icono de grabación, que empieza tras tres segundos. Para parar, pulsa la barra roja de arriba. Si quieres narrar, mantén pulsado el botón antes de empezar y activa el micrófono.

¿Necesito un programa de pago para grabar la pantalla?

No. Windows, Mac, iPhone y Android traen su propio grabador gratis y de serie, suficiente para tutoriales, clases o enseñar una incidencia. Solo compensa un programa dedicado si necesitas funciones avanzadas como resaltar clics, grabar webcam y pantalla a la vez o editar sobre la marcha.

¿Por qué pesa tanto una grabación de pantalla?

Porque el vídeo de pantalla, sobre todo a alta resolución, genera archivos grandes. Para compartirla, conviene comprimirla o convertirla a un formato más eficiente como MP4. Grabar solo la zona que necesitas y a una resolución sensata también reduce mucho el tamaño.

La versión corta

  • No necesitas comprar nada: Windows, Mac, iPhone y Android traen su grabador de serie.
  • En Windows, Windows + Alt + R; en Mac, Mayús + Cmd + 5; en el móvil, un botón en los ajustes rápidos.
  • Comprueba el audio (sistema y micrófono) y haz una prueba corta antes de grabar.
  • Activa «No molestar» para que no salten notificaciones en mitad del vídeo.
  • Después, recorta los extremos y alígera el archivo para poder compartirlo sin que pese tanto.

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